Gobierno prioriza aeródromos sociales y aeropuertos turísticos para transformar la conectividad aérea
Colombia está volando hacia una nueva era de conectividad. Ya no se trata solo de grandes terminales aéreas en ciudades capitales, sino de llevar pistas dignas a donde no llega
Colombia está volando hacia una nueva era de conectividad. Ya no se trata solo de grandes terminales aéreas en ciudades capitales, sino de llevar pistas dignas a donde no llega el pavimento, y de preparar los aeropuertos turísticos para el crecimiento que ya está tocando sus puertas. Esa es la visión del Gobierno Nacional en materia aeroportuaria: dos grupos de proyectos clave, con impacto directo en equidad territorial, desarrollo económico y turismo sostenible.
En entrevista con Turismo Súper TV, la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas Mantilla, habló del plan que se está ejecutando en los cielos colombianos: un modelo dual de inversión aeroportuaria que combina inclusión y desarrollo turístico.
Aeródromos sociales: volar donde no hay caminos
“Hablamos de lugares donde moverse desde la ciudad más cercana puede tomar dos o tres días en lancha o en avioneta. No hay otra opción. Y aún así, esas pistas están hechas artesanalmente, sin inversión, sin condiciones dignas.”
— Ministra María Fernanda Rojas Mantilla
El primer frente de acción está enfocado en la Colombia profunda. Según el Plan Nacional de Desarrollo, la meta es dejar 14 aeródromos sociales construidos o mejorados, con 6 en 2025 y los otros 8 en 2026. Estas pistas son vitales para conectar territorios históricamente aislados como Barrancominas (Guainía), Cumaribo y Primavera (Vichada), Bahía Solano y Curadó (Pacífico), Magüipayán (Nariño), entre otros.
La estrategia no solo es de infraestructura: también es logística y humanitaria. “Estos trabajos los hacemos con el Batallón de Ingenieros de las Fuerzas Militares, porque son zonas de muy difícil acceso. No es solo asfaltar; es abrir camino, llevar materiales, operar en condiciones extremas”, explicó la ministra.
Estas obras, más que pistas, son puentes a servicios esenciales, transporte de alimentos, atención médica y conexión humana. En muchos casos, constituyen la única vía posible para entrar y salir del territorio.
Aeropuertos turísticos: preparar la casa para los visitantes
“Ya lo estamos viviendo: el número de pasajeros está creciendo, especialmente en regiones con alto potencial turístico. Necesitamos infraestructura que responda a esa demanda.”
— Ministra María Fernanda Rojas Mantilla
El segundo grupo de proyectos mira hacia un fenómeno que no da tregua: el auge del turismo nacional e internacional. Ciudades como Santa Marta, Cartagena, Montería y Tolú ya están sintiendo el aumento sostenido de visitantes. Por eso, el Ministerio avanza en un plan de mejoramiento de aeropuertos estratégicos, enfocado en tres frentes: ampliación de pistas, modernización del lado tierra y optimización de servicios al pasajero.
Uno de los casos emblemáticos es el aeropuerto de Santa Marta, donde se invierten 75 mil millones de pesos para ampliar salas de espera, zonas comerciales y mejorar los flujos migratorios. “Se trata de que la experiencia del turista no empiece con una fila interminable o una sala abarrotada. Necesitamos infraestructura que invite a volver”, destacó Rojas.
Otro caso es el aeropuerto de Tolú, que ya entregó una primera fase de ampliación de pista y se prepara para su internacionalización en 2026. “Pasaremos de aviones pequeños a aeronaves de mayor capacidad. Eso significa más conectividad, más turismo y más empleo para la región.”
Cielo abierto, país conectado
Con esta estrategia, el Ministerio de Transporte no solo busca mejorar la infraestructura aérea, sino reconfigurar la manera como entendemos la conectividad en Colombia. Ya no se trata solo de facilitar el tránsito de ejecutivos o de turistas extranjeros: se trata de garantizar el derecho al transporte en territorios olvidados, al tiempo que se impulsa el crecimiento turístico en destinos emergentes.
La visión del Gobierno es clara: una Colombia que vuele más, mejor y para todos.
“La inversión en aeropuertos no es un lujo; es una herramienta de desarrollo, de inclusión y de competitividad. A cada pista que mejoramos, estamos abriendo oportunidades para una comunidad, una región o un sector productivo”, concluyó la ministra.
¿Qué viene? Una transformación estructural del modelo aeroportuario
Con los aeródromos sociales, el Estado llega donde nunca antes había llegado. Con los aeropuertos turísticos, el país se prepara para recibir y sorprender. Lo que antes parecía imposible —volar desde el corazón del Vichada o convertir a Tolú en puerta internacional— hoy está en marcha.
Y si los cielos se abren para más colombianos, el futuro de la conectividad aérea no será solo una línea en el plan de desarrollo. Será, literalmente, la pista de despegue hacia una Colombia más integrada, justa y turística.
Por: Carlos Amaya – Periodista de Viajes
